Se entiende por hidatidosis pulmonar el desarrollo del parásito (quiste) en el pulmón ya sea en su forma primitiva o secundaria.

Anatomía Patológica: Por parte del parásito participan la membrana externa (cutícula o albugínea) y la capa germinativa (prolígera), por el huésped la periquística (adventicia), de parénquima pulmonar colapsado.

Clasificación: En cuanto al número puede ser único o múltiples, unilateral o bilaterales. Según su estado evolutivo pueden ser simples o complicados. De acuerdo a su etiopatogenia se les divide en primitivos (por ingesta de huevos) y secundarios (que llegan al pulmón por vía hematógena, tránsito hepato-torácico, broncógena y pleural).

Clínica: La enfermedad en su estado simple o no complicada, suele ser asintomática. Entre sus síntomas se ha descrito tos, dolor torácico, desgarro hemoptoico o hemoptisis y disnea; al complicarse (rotura del quiste) puede presentarse exantema y shock anafiláctico, vómica hidatídica (eliminación con la tos de líquido claro, agua de roca, con intenso sabor salobre y ocasionalmente trozos de membrana que los pacientes describen como hollejos de uva). Posteriormente la infección de la cavidad puede producir una supuración pulmonar. En casos de quistes hepáticos migrados a tórax con comunicación bronquial puede existir biliptisis (expectoración con bilis). En el examen físico se puede encontrar signos de condensación pulmonar, supuración, y neumotórax o hidroneumotórax (por hidatido-pleura) cuando se rompe el quiste a la cavidad pleural.

Diagnóstico: El diagnóstico se basa en tres aspectos:
a) La clínica, que suele ser pobre, pero ayudan los antecedentes de ruralidad, laborales o la existencia de animales domésticos; la vómica hidatídica es altamente diagnóstica.
b) El laboratorio: eosinofilia en el hemograma, pruebas inmunológicas específicas (el ELISA tiene una sensibilidad del 80% con muy pocos falsos positivos y el DDA si bien tiene una sensibilidad del 56% es muy específico).
c) La radiología: dice un aforismo: “el quiste hidatidico simple es de diagnóstico radiológico complicado y el quiste hidatídico complicado es de diagnóstico radiológico simple”. Entre las imágenes de los quistes complicados encontramos el neumoperiquiste, el doble arco, la hidroaérea, el signo del camalote, la membrana retenida, la cavidad quística residual y la pseudotumoral. En casos de quistes simples la TAC puede ser de ayuda.

Tratamiento: El tratamiento es quirúrgico, está orientado al binomio parásito-huésped y debe comprender la eliminación del parásito, el tratamiento de las lesiones del huésped y la prevención de la siembra secundaria. La cirugía es variable, resecciones pulmonares atípicas, quistectomías, resecciones regladas (segmentarias, lobectomias e incluso neumonectomias). Hay principios generales aplicables a todos los procedimientos, el aislamiento del campo con compresas mojadas en cloruro de sodio a saturación (30%) como agente escolicida, el cierre de las comunicaciones bronquiales al quiste y el cierre de la cavidad residual en la quistectomía. El “tratamiento médico” se indica en la hidatidosis pulmonar no operable por contraindicación médica o quirúrgica; también como coadyuvante de la cirugía (sospecha de diseminación, hidatidosis múltiple secundaria). En la actualidad se usa Albendazole en dosis de 10mgs./K/día en ciclos de 21 a 28 días, dos a cuatro ciclos con intervalo de quince días entre ellos.

 

Foto 1: Hidatidosis pulmonar múltiple bilateral. Se observan quistes simples y complicados en la misma paciente.

Foto 2: Bronquiectasias de la língula con áreas de dilatación bronquial.

Foto 3: Empiema pleural. Derrame y peel en hemitórax izquierdo.